sábado, 28 de febrero de 2015

Una mirada al pasado para alimentar el presente y proyectar el futuro


El 11 de marzo de 1990, se propone incluir un séptimo voto con el fin de solicitar una reforma constitucional, a raíz de la violencia de la época, convocando así a la Asamblea Nacional Constituyente, la propuesta llevada a cabo por un grupo de jóvenes de distintas universidades, abrió un espacio para la lucha por un país moderno y justo, obligando al gobierno a reconocer una voluntad popular. Este hecho político evidencio la resistencia a ceder ante el miedo y la violencia de la época y revelo la importancia de  los jóvenes  en la construcción de un estado, ya que unió la realidad por la que el país pasaba con propuestas acordes y estructuradas motivando el apoyo de la sociedad y demostrándole al estado en manos de quien estaba el poder.

La iniciativa que impulso a los jóvenes a finales de la década de los 80, se vivió nuevamente en dos escenarios distintos, pero con el común que en los dos la participación de los jóvenes fue fundamental. El primero de ellos fue la conformación del partido del Tómate, generado por tres jóvenes que indignados por una valla política del entonces ex vicepresidente de la republica Francisco Santos, decidieron tirarle tomates. Esta primera iniciativa permite involucrar a la sociedad, reconociéndola y dándole un espacio en especial a los jóvenes, para integrarse a la política, convirtiéndose en una opción  joven y de renovación política, con la idea de cambiar el rol de los políticos y el de la ciudadanía. El segundo es el escenario político y social vivido durante el paro agrario, especialmente en Boyacá, los mensajes de represión enviados por el gobierno y materializados por los abusos de la fuerza pública, permitieron que el campo y el sector urbano se unieran en un solo sentimiento popular en apoyo a los campesinos, que la academia dejara de lado la estratificación y los jóvenes sin importar la universidad articuláramos  fuerzas para hacer escuchar el clamor del campo. Los cacerolazos, las grandes marchas y propuestas provenían de la  academia, de los jóvenes que juntaron fuerzas para hacer escuchar al campo, y que buscaban soluciones que uniera esa realidad y la teoría. Sin esa voluntad demostrada por los jóvenes, que también movió a sus familias y amigos, el paro agrario no hubiese tenido la fuerza que logro.

Es fundamental que desde todos los niveles de la educación se entienda la realidad del país y se permita que los jóvenes propongan las ideas para las necesidades de su entorno, Conozcamos y entendamos el legado histórico y cultural  al que pertenecemos sin sentir vergüenza, defendamos nuestros derechos y asumamos nuestros deberes descubriendo nuestra identidad y  compromiso en la construcción de un país digno y justo para todos. Para finalmente dar sentido a  las palabras de William Ospina, de su libro ´´Pa que se  acabe la vaina´´: Tarde o temprano lo que era guerra aprenderá a ser dialogo, lo que era violencia aprenderá a ser exigencia y reclamo, lo que era silencio podrá convertirse en relato.  

Por: Adriana Velosa Gaona

6 comentarios:

  1. El claro ejemplo de la realización y liderazgo que se evidencio dentro de este movimiento estudiantil de jóvenes permite evidenciar como a partir de la iniciativa y colaboración de un pequeño grupo se hace posible la lucha por mejorar nuestro país. Sin embargo, hoy en día el hecho de consolidar una voluntad popular mayoritaria es difícil, puesto que no todas las personas suelen tener la disposición para defender sus ideas en su gran mayoría por temor. De la misma manera, creo que este tipo de movimientos no son más que el reflejo de una voz viva llena de esperanza e ilusión que busca ser escuchada con el fin de ocasionar cambios significativos y de exigencia hacia el estado.

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  2. Ojalá que progresivamente se convierta lo negativo en positivo y no lo negativo en más negativo. Está en cada nueva generación juvenil el poder de darle un nuevo rumbo a la historia...la cuestión es, si puede darle un rumbo positivo o dejarse influenciar de mala forma como lo han hecho las pasadas generaciones.

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  3. Es necesario, como plantea el escrito, crear objetividad con base en los hechos que nos narra la historia, los mismos, se encargan de recordarnos que se debe establecer un cambio en todo el sentido de la palabra, el cual nos permita fomentar un ámbito de construcción para el bien un bien social, que genere participación ciudadana con derecho a la libertad de expresión, sin temer por lo que pase o las consecuencias que un cambio traiga consigo.

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  4. Un tema complejo pero la idea seria que la nueva generación se encargará de hacer un cambio positivo para asi salir de este sistema que cada dia es mas corrupto. Seria bueno empezar con planes de contingencia para que rstas genraciones no se dejen engañar de los viejos

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  5. Es la realidad de un pais cualquiera, es decir, sin educacion y sin cultura el buen direccionamiento de un pais o entidad no funciona, si no hay oportunidades para aquellas personas que quieren aportar cambios y de alguna u otra forma mejorar el rumbo del país, no podemos pensar en un eficiente sistema de participación, es importante que la voz de un pueblo se manifieste contra la elite que quiere siempre que los ricos sean mas ricos y los pobres lo sigan siendo aun mas.

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  6. Al pasar el tiempo siempre habrán aspectos positivos y negativos en nosotros y en las nuevas generaciones. Se ve en el ahora la mala educación y por lo tanto la mala toma de decisiones, ya dándonos cuenta de los problemas que tenemos podemos encaminar a los jóvenes a un cambio positivo, integro y ético desde allí empieza todo.

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