Una
mirada al pasado para alimentar el presente y proyectar el futuro
La iniciativa que impulso a los
jóvenes a finales de la década de los 80, se vivió nuevamente en dos escenarios
distintos, pero con el común que en los dos la participación de los jóvenes fue
fundamental. El primero de ellos fue la conformación del partido del Tómate,
generado por tres jóvenes que indignados por una valla política del entonces ex
vicepresidente de la republica Francisco Santos, decidieron tirarle tomates. Esta primera
iniciativa permite involucrar a la sociedad, reconociéndola
y dándole un espacio en especial a los jóvenes, para integrarse a la política, convirtiéndose en una opción joven y de renovación política, con la idea de
cambiar el rol de los políticos y el de la ciudadanía. El segundo es el
escenario político y social vivido durante el paro agrario, especialmente en Boyacá,
los mensajes de represión enviados por el gobierno y materializados por los
abusos de la fuerza pública, permitieron que el campo y el sector urbano se unieran
en un solo sentimiento popular en apoyo a los campesinos, que la academia
dejara de lado la estratificación y los jóvenes sin importar la universidad
articuláramos fuerzas para hacer
escuchar el clamor del campo. Los cacerolazos, las grandes marchas y propuestas
provenían de la academia, de los jóvenes
que juntaron fuerzas para hacer escuchar al campo, y que buscaban soluciones
que uniera esa realidad y la teoría. Sin esa voluntad demostrada por los
jóvenes, que también movió a sus familias y amigos, el paro agrario no hubiese
tenido la fuerza que logro.
Es fundamental que desde todos los
niveles de la educación se entienda la realidad del país y se permita que los
jóvenes propongan las ideas para las necesidades de su entorno, Conozcamos y entendamos el
legado histórico y cultural al que
pertenecemos sin sentir vergüenza, defendamos nuestros derechos y asumamos
nuestros deberes descubriendo nuestra identidad
y compromiso
en la construcción de un país digno y justo para todos. Para finalmente dar
sentido a las palabras de William
Ospina, de su libro ´´Pa que se acabe la
vaina´´: Tarde o temprano lo que era guerra aprenderá a ser dialogo, lo que era
violencia aprenderá a ser exigencia y reclamo, lo que era silencio podrá
convertirse en relato.
Por:
Adriana Velosa Gaona
El claro ejemplo de la realización y liderazgo que se evidencio dentro de este movimiento estudiantil de jóvenes permite evidenciar como a partir de la iniciativa y colaboración de un pequeño grupo se hace posible la lucha por mejorar nuestro país. Sin embargo, hoy en día el hecho de consolidar una voluntad popular mayoritaria es difícil, puesto que no todas las personas suelen tener la disposición para defender sus ideas en su gran mayoría por temor. De la misma manera, creo que este tipo de movimientos no son más que el reflejo de una voz viva llena de esperanza e ilusión que busca ser escuchada con el fin de ocasionar cambios significativos y de exigencia hacia el estado.
ResponderEliminarOjalá que progresivamente se convierta lo negativo en positivo y no lo negativo en más negativo. Está en cada nueva generación juvenil el poder de darle un nuevo rumbo a la historia...la cuestión es, si puede darle un rumbo positivo o dejarse influenciar de mala forma como lo han hecho las pasadas generaciones.
ResponderEliminarEs necesario, como plantea el escrito, crear objetividad con base en los hechos que nos narra la historia, los mismos, se encargan de recordarnos que se debe establecer un cambio en todo el sentido de la palabra, el cual nos permita fomentar un ámbito de construcción para el bien un bien social, que genere participación ciudadana con derecho a la libertad de expresión, sin temer por lo que pase o las consecuencias que un cambio traiga consigo.
ResponderEliminarUn tema complejo pero la idea seria que la nueva generación se encargará de hacer un cambio positivo para asi salir de este sistema que cada dia es mas corrupto. Seria bueno empezar con planes de contingencia para que rstas genraciones no se dejen engañar de los viejos
ResponderEliminarEs la realidad de un pais cualquiera, es decir, sin educacion y sin cultura el buen direccionamiento de un pais o entidad no funciona, si no hay oportunidades para aquellas personas que quieren aportar cambios y de alguna u otra forma mejorar el rumbo del país, no podemos pensar en un eficiente sistema de participación, es importante que la voz de un pueblo se manifieste contra la elite que quiere siempre que los ricos sean mas ricos y los pobres lo sigan siendo aun mas.
ResponderEliminarAl pasar el tiempo siempre habrán aspectos positivos y negativos en nosotros y en las nuevas generaciones. Se ve en el ahora la mala educación y por lo tanto la mala toma de decisiones, ya dándonos cuenta de los problemas que tenemos podemos encaminar a los jóvenes a un cambio positivo, integro y ético desde allí empieza todo.
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